Los títeres parecen pertenecer al mundo de los chicos por su cercanía a los juguetes. Juguetes que, en este caso, cobran vida en un escenario y encarnan la historia de un joven príncipe que debe superar difíciles pruebas para rescatar a la princesa; hay elementos mágicos, la flauta del título y unas campanillas que recibe el cómico compañero del héroe, hay hadas, un sabio, una serpiente y otros malignos enemigos. Podría ser un “cuento de hadas”, pero es el argumento de la ópera que escribieron
E. Schikaneder y W. A. Mozart en 1791.
Esta adaptación de La flauta mágica, hecha por el Grupo Babel, suma a la música y canciones en el idioma original diálogos que, con humor y dramatismo, recuperan la trama. Además la belleza de las marionetas y los juegos con las luces y los objetos envuelven a los espectadores, pequeños y grandes, quienes terminada la función pueden seguir tarareando algún fragmento, comentando la valentía del héroe o preguntándose por qué Sarastro tomó como prisionera a la princesa y la Reina de la Noche, su madre, es una araña.
Conviene estar atento a la cartelera porteña para poder disfrutarla.
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