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martes, 9 de junio de 2015

SOBRE TENDENCIAS ACTUALES


(…) lo "nuevo"
no es sólo lo que se acaba de hacer, 
sino lo que acabamos de descubrir,
 o lo que ha cambiado de apariencia, 
o lo que pide una nueva interpretación.
Blackie Books

  Así como un rasgo característico de los clásicos es su permanencia, sea esta discutida o exaltada, desde los bordes del campo de la LIJ emergen obras que van configurando tendencias nuevas; algunas se reciben con bienvenidas, otras son casi ignoradas.
  Se mueven en las fronteras, por lindar con otros lenguajes, como el libro-álbum, la historieta o la novela gráfica en los que confluyen la palabra con la plástica y los medios audiovisuales. En los bordes, por su lugar secundario frente a otras corrientes dominantes, como la poesía frente a la narrativa. En los límites, o más allá,  de lo “políticamente correcto”, como algunas expresiones del humor paródico, irónico, absurdo, negro.
  Lo nuevo conlleva desasosiego. Desacomoda. En especial a los adultos: editores, libreros, padres, mediadores varios… Porque se aparta de certidumbres, o moderadas incertidumbres aceptadas: las del mercado editorial, las del canon escolar, las de los géneros, temas y tonos “infantiles y juveniles". Porque se ubica en un espacio de complicidad creativa con un receptor que no es subestimado.
   En esta sección del blog, proponemos acercarnos a la poesía para niños, y no solo para ellos,  que transita caminos en los que la musicalidad de las palabras dialoga en diferentes registros con la imagen y diseño del libro. Por eso incorporamos poemas que se abren a múltiples modos de lectura, presentaciones musicalizadas de los mismos y acercamientos teóricos y críticos sobre este género.
  También es el lugar de las “historias en cuadritos” y del humor, que no es un género ni se limita a alguno de ellos sino que, al decir de E. Stilman, es “una actitud ante el mundo  (…) Y no se trata de una actitud alegre: los últimos límites del humorismo lindan más con los laberintos de la desesperación que con el decorado de la felicidad convencional”. ( 1967: 9)

Stilman, E. (1967)“El humor negro”. En: El humor negro. Antología ilustrada. Selección y notas de Eduardo Stilman. Ilustraciones de Hermenegildo Sabat. Buenos Aires, Editorial Brújula. Colección Breviarios de Información Literaria.

domingo, 2 de marzo de 2014

* Sobre el humor

En sus diferentes variantes, el humor tiene la posibilidad de subvertir normas, suspender al menos momentáneamente el orden establecido y plantear otro, el carnavalesco, según Bajtín. Su expresión más audaz, el humor negro, se enfrenta con los valores considerados sagrados e, incluso, con lo que resulta intolerable: la muerte, el mal, el dolor, la crueldad, la estupidez.

Sus raíces se hunden en la cultura cómica popular y atraviesan todos los géneros. Y la LIJ no es excepción; también en ella las obras y autores que se apartan de lo convencional para cuestionarlo eligen el humor que quiebra las reglas de lo adecuado para los chicos, tanto en el contenido como en los aspectos formales y estéticos.




La melancólica muerte del Chico Ostra, Tim Burton


Más conocido como director y productor cinematográfico, Burton escribió e ilustró los 23 poemas que componen este libro. Con un humor negro, no exento de cierta ternura hacia sus extraños personajes, aborda sacrílegamente el amor paternal y maternal, el de pareja, la aceptación de la diferencia, el dolor y la muerte. No solo trastoca las convenciones de la LIJ en cuanto a los contenidos, también lo hace desde la estética de la ilustración que remite al estilo de sus películas animadas.
La edición de Anagrama, con traducción versificada en español hecha por Francisco Segovia, ofrece los poemas en inglés en las páginas finales.
Burton, Tim. (2000) La melancólica muerte del Chico Ostra. Traducción F. Segovia. Barcelona, Editorial Anagrama.



* Sobre historietas





La antropóloga francesa Michele Petit ha investigado el papel de la lectura en la construcción de la identidad personal, particularmente en contextos de crisis. En su autobiografía como lectora, Una infancia en el país de los libros (México-Barcelona. Editorial Océano, Colección Travesía), narra su experiencia con el género historieta en la Europa de posguerra. Leyéndola podemos preguntarnos si en otros lugares y épocas se repite esta vivencia.
(…) Durante años corrí cada martes a comprar Spirou y cada miércoles Tintin. Pocas veces he vuelto a sentir en la lectura la plenitud que experimentaba en esos momentos.
(A los ocho o nueve años) Las imágenes me llenaban, me envolvían. Hoy en día me impacta el contraste entre esos héroes bien delimitados por una línea, que se destacan del entorno, junto a los que pasé esas horas deliciosas, y las criaturas transparentes , inacabadas, que hasta los treinta y tantos años se aparecieron en mis sueños y me representaban. Tal vez estaba en busca de un trazo (…) Lo cierto es que durante mucho tiempo el texto fue para mí solo un complemento de las imágenes, y éstas eran las que me gustaban. Pero la presencia de las palabras (esos pequeños fiadores) no me era desagradable puesto que permanecían en su lugar, no invadían la página, incluso contribuían a un ritmo, una vivacidad, o un equilibrio.
Lo que también me emocionaba era la yuxtaposición, el conjunto de las viñetas. El dibujo animado o la película, que dan la ilusión de la vida, al igual que ésta seguían su propio curso. Como el agua de Fantasía que el pobre Mickey, aprendiz de brujo totalmente rebasado, trata sin fin de reducir.
En el cine no era posible retener nada. Si acaso podía regresar y comprobar de nuevo que apenas se entrevía una imagen, escapaba a otra parte. Sabe Dios a dónde. Mientras que con las historietas lo que estaba allí era la vida misma, o casi, su sucesión de instantes. Yo podía agarrarlos entre mis manos. Lo único que se me escapaba eran los cortes de la intriga, ese repentino detenerse en un grito, una puerta abierta, un peligro anunciado. Leía lo más lento que podía, deteniéndome en cada imagen, observando en ella los detalles, para diferir el momento en el que sólo quedaría esa espera infinita, hasta la semana siguiente.
(…) Desde luego, yo sabía que (mis héroes) estaban hechos de papel, no creía en ellos realmente. Pero para mí era vital mantenerme en una región donde ilusión y realidad no estaban bien definidas.
Las historietas representaban la eternidad misma. Sobre todo porque mis álbumes me ofrecían peripecias sin fin. No me imaginaba que la oleada de las series que me gustaban pudiera detenerse algún día, que una obra tuviera un número limitado de títulos.
(2008: 42 y 51-53)

***

¿Por qué ese nombre que las empequeñece? ¿Por qué quedan relegadas a un rincón de las publicaciones de los diarios o al formato de revista? ¿Por qué si son leídas con pasión por los chicos y adolescentes entran en la escuela como de contrabando?
El nombre y lugar material y simbólico de las historietas las vinculan con los márgenes de la literatura, de la cultura letrada. Sin embargo la complejidad de su lenguaje mixto y la calidad de los guionistas y dibujantes, especialmente de nuestro país, ha merecido la atención de editoriales llamadas independientes. Con estilos diferentes, las colecciones Cuadriños, de Pequeño editor, y Factor fantasía, de Pictus, por ejemplo, están dedicadas a las historietas. Letra Impresa elige cuentos de los autores clásicos de los géneros policial y de terror que son adaptados por historietistas en la colección Cuentos con historieta


***

El Movimiento para la Difusión de la Historieta Infantil, La Banda Dibujada, promueve de diferentes modos este género. Además de otorgar premios, dar charlas y talleres en colegios, ofrece El Fascinante Mundo de la Historieta, un material para los docentes hecho por quienes saben del tema.

La presentación de este material se halla en: https://sites.google.com/site/bandadibujada/el-fascinante-mundo-de-la-historieta

* Sobre poesía





Jorge Luján: poesía para chicos, y algo más



“Las palabras son alimentos sutiles, a veces dulces, a veces ácidos.
También son tentadoras: pueden hacernos perder un paraíso, o regalarnos otro.”
                                                                                                                    Palabras manzana 2003

Así se define el poeta, al definir el objeto con que trabaja. Desde la materialidad de la letra que se dibuja en el papel hasta la complejidad sintáctica de una “Tarde de invierno”, pasando por el aprovechamiento de la convención del alfabeto (¿o del SMS?) que hace del poema un mensaje “cifrado”. En cada caso, el lector es tentado, desafiado, con la promesa y el riego que implica.


   



LAGO

Una O que se cayó del CIEL
 





para reBK
C que T duL
S Bso D Fcto que no muR
No Tmas
—que hiR más lo que no toK—,
y Dja que yo suÑ
y yRR
en el Pqueño muLL D tu boK







Estos poemas piden una relectura que desautomatiza la mirada, re-crea el texto, y es parte del juego, no solo para el receptor: “Tarde de invierno” tiene diferentes versiones, sin cambiar una sola letra, en las varias ediciones en papel y en animación.



Tarde de invierno

Juega mi dedo en el vidrio empañado y
dibuja una luna y dentro de ella a mi madre que
viene por la calle y cabe justo en el dibujo que voy
agrandando a medida que se va acercando hasta
darme este abrazo que cabe exactamente detrás
del vidrio del portarretrato.





Como artista múltiple, Jorge Luján también presenta sus poemas en espectáculos donde une palabras, sonidos e imagen. Aquí con una de las ilustradoras de sus libros, Isol: http://www.youtube.com/watch?v=Z75z2AVpio8

Para ubicar la obra de Luján en el contexto de las tendencias actuales de la poesía para chicos, conviene leer el artículo de la profesora y magister Cecilia Bajour: http://www.imaginaria.com.ar/2013/09/nadar-en-aguas-inquietas-una-aproximacion-a-la-poesia-infantil-de-hoy/

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Colección Los morochitos, Ed. Colihue


  Como dice el epígrafe de la sección, lo “nuevo” no es solo lo que se acaba de hacer. Esta colección de pequeños libros integra textos que ni han sido recientemente escritos ni son, en principio, para chicos con otros de escritores e ilustradores reconocidos en el campo de la LIJ argentina de las últimas décadas. La mirada y decir poéticos propician el fenómeno crossover.
  Los textos breves se desgranan en las páginas ilustradas en blanco y negro y se recuperan en forma de poema en la página final. La pausa que supone dar vuelta hoja otorga cierta autonomía a cada imagen y texto,  da la posibilidad de quedarse,  leer y releer, observar y gustar.   
  Algunos títulos publicados bajo la dirección de Devetach y Roldán son:

Vi un árbol. Mercedes Mainero y Gustavo Roldán (h).
Problema de sauce llorón. Laura Devetach y Juan Manuel Lima.  
Estaba la paloma blanca. Pedro Orgambide y Myriam Holgado.
Dos venaditos. Nicolás Guillén y Juan Manuel Lima.
Las preguntas. Pablo Neruda y Gustavo Roldán (h). 
Ay, señora, mi vecina. Nicolás Guillén y Carmen Pérez. 
Greguerías. Ramón Gómez de la Serna y Raúl Ponce. 
Érase una vez. José Agustín Goytisolo y Crist. 
La plaza tiene una torre. Antonio Machado y Eleonora Arroyo. 
Historia de amor. Laura Devetach y Claudia Legnazzi.