lunes, 3 de marzo de 2014

* Acerca de la crítica en la LIJ








En Hacia una literatura sin adjetivos (2009, Comunicarte), María Teresa Andruetto afirma que la literatura es una construcción social en la que la crítica tiene un papel irrenunciable. Una crítica “débil” por la escasa cantidad de agentes que la desarrollan, por su actitud frente al avance de la publicidad y el mercado, y por el reducido espacio en los medios de comunicación difícilmente oriente a los mediadores hacia libros de calidad literaria y estética.


    Porque la literatura de un país no se hace sólo con escritores, sino también con investigadores,    formadores y críticos y se hace sobre todo con lectores que dialogando con las obras ya escritas, van construyendo obra hacia el futuro. Se trata de una construcción social, que tiene que ver con entender la literatura de un país como la inmensa tarea de una sociedad que escribiendo, estudiando, cuestionando, difundiendo, leyendo o ignorando lo escrito va haciendo la obra de todos.



El texto anterior forma parte de la conferencia que da título al libro, y también se publicó en
 http://www.imaginaria.com.ar/2008/11/hacia-una-literatura-sin-adjetivos/


 Sus reflexiones teóricas tienen coherente continuidad en La lectura, otra revolución (2015, FCE), donde se reúnen doce textos presentados en simposios y congresos en los últimos años. Entre ellos, el leído al recibir el premio Andersen y el de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires de 2010, año del Bicentenario. Puede consultarse este último  en: http://portal.educ.ar/debates/protagonistas/arte-cultura/maria-teresa-anduetto-la-lectu.php  

* Desde los niños: Fanny y Alexander






Bergman elige la perspectiva del niño protagonista para narrar un periodo crítico de la vida de una familia de la alta burguesía sueca dedicada al teatro en los comienzos del s. XX . Esto le permite preguntarse junto con Alexander sobre problemas de los que se suele excluir a los chicos, como si les fueran ajenos, en muchos de los productos culturales vinculados con la infancia. El nacimiento y la muerte, los diferentes vínculos familiares, la figura del padre y la existencia de Dios aparecen mediados por el arte. Obviamente el teatro, pero también la literatura, las pinturas y esculturas que forman parte de la casa de la abuela Ekdahl, los títeres del anticuario Jacobi, la linterna mágica que maravilla a los niños de la familia ofrecen aproximaciones a los planteos sobre la realidad, la ficción y la representación.

* Títeres y Mozart: La flauta mágica, por el Grupo Babel Teatro





 
 

Los títeres parecen pertenecer al mundo de los chicos por su cercanía a los juguetes. Juguetes que, en este caso, cobran vida en un escenario y encarnan la historia de un joven príncipe que debe superar difíciles pruebas para rescatar a la princesa; hay elementos mágicos, la flauta del título y unas campanillas que recibe el cómico compañero del héroe, hay hadas, un sabio, una serpiente y otros malignos enemigos. Podría ser un “cuento de hadas”, pero es el argumento de la ópera que escribieron

E. Schikaneder y W. A. Mozart en 1791.

Esta adaptación de La flauta mágica, hecha por el Grupo Babel, suma a la música y canciones en el idioma original diálogos que, con humor y dramatismo, recuperan la trama. Además la belleza de las marionetas y los juegos con las luces y los objetos envuelven a los espectadores, pequeños y grandes, quienes terminada la función pueden seguir tarareando algún fragmento, comentando la valentía del héroe o preguntándose por qué Sarastro tomó como prisionera a la princesa y la Reina de la Noche, su madre, es una araña.

Conviene estar atento a la cartelera porteña para poder disfrutarla.